miércoles, 25 de marzo de 2009

Ideología del burgués asustado

Él, el burgués asustado, considera que sus mayores logros en el paso por la vida, son sus posesiones materiales, generalmente magras, pero suficientes para darle sentido a sus opacas existencias.
Su razón de ser consiste en sostener, entre otras cosas, su casita, su electrodoméstico y su automóvil, que por otro lado, si es grande puede suplir cualquier escasez peneana en los varones.
De allí su odio a los ladrones que amenazan quitarle todas esas razones de vida. De allí que ese odio lo haga prescindir, a este burgués asustado, de cualquier principio, como ser su prédica judeo cristiana, reservada solo para celebraciones rituales en divertidos casamientos o entierros en cementerios privados.
Este señor asustado no se sonroja al autodefinirse como contribuyente, y por esa sola condición creerse merecedor de la protección policial .
Él esta convencido que no es su condición humana la que debería primar para reclamar que no lo violen o maten. El cree que su comprobante de pago del monotributo o alumbrado barrido y limpieza debe inmunizarlo contra cualquier riesgo, fundamentalmente el que proviene de los bárbaros que no sufragan estas contribuciones.
La patria, para él, es el territorio geográfico donde solo tienen derechos los que pagan o pueden pagar las contribuciones territoriales. Los compatriotas, aquellos que comparten su tembleque interés de clase.
Va de suyo, que no desea un gobierno, sino un administrador de consorcio que dócilmente satisfaga el reaseguro de su standard de vida. Por eso pide seguridad. Seguridad para seguir viviendo en forma diferente a los pobres. Claro, porque al final de cuentas, su condición de clase media es el resultado de su trabajo, lo que implica que los demás no trabajan, o no lo hacen con la dedicación e inteligencia de él.
Siempre la culpa es de los demás (generalmente los pobres o los diferentes) y las virtudes son propias. Los políticos (es decir los otros) son corruptos. Él no. El dice que paga sus impuestos, aunque según informes de la AFIP, rentas y otras instituciones indiquen los contrario. En todo caso, si no los paga, es porque los otros (es decir, los políticos) le cobran de más y él, que es un justiciero, retiene el pago para dedicarlo a cambiar el automóvil, la casa u otras necesidades.
Los otros son vagos, en especial los políticos, aunque se los vea en cuanto programa de televisión y actividad institucional exista. Él no. El es un trabajador incesante que solo detiene su trajín para estar con su familia, jugar al tenis, ir de vacaciones o encontrarse con su amante, mientras sus empleados hacen que trabajan en su negocio, fabrica o empresa.
Él consiguió su patrimonio honestamente, aunque en algo ayudó la herencia familiar y en las escrituras no declaró el valor real de sus adquisiciones.
La gente es estúpida, claro que la gente son los otros, nunca él.
La policía es coimera. Él no. A él no le queda otro remedio que entregarle un regalo al agente que le hace la boleta por dejar mal estacionado su automóvil.
La juventud está en la pavada y su cultura vacía. Él era distinto Se divertía sanamente pateando tachos y tocando timbre a los vecinos o bailaba al compás de canciones intelectuales de Francis Smith y otros cultores de la música popular.
El problema, según él, es la falta de cultura y educación actual. Antes era distinto. Se estudiaba el manual de sexto grado bonaerense, con cuyas enseñeanzas pudo en el futuro opinar de todas las disciplinas humanas desde la biología molecular, hasta la normas jurídicas de la seguridad, pasando por la economía y la administración de recursos naturales.
Por supuesto, en este país, en el que vive, vacaciona, se cura, etc., son todos incivilizados, menos él. Gente que eligió a Isabelita de presidente o a diputados que se rascan el higo.
No es como en otros países, que con seriedad invaden territorios, dirigidos por un alcohólico o un cowboy.
También la historia de su país es un desastre. No como la de los otros, el de sus abuelos laboriosos, que evolucionaron con las conducciones de Franco, Mussolini, Hitler o Sharón. Estadistas al fin y al cabo consagrados al bienestar y al progreso.
Es muy frecuente verlo opinar sobre la falta actual de valores, discurso que ejercita mientras se dedica a observar los valores de la plaza inmobiliaria o bursátil.
Por supuesto, en las tertulias opina, con rigor estadístico, cuánto mas putas están las mujeres, menos su madre y su hija.
La misma opinión segura y contundente que vierte acerca de la seguridad y el castigo que merecen los pobres que no la respetan.
Por esas opiniones y convicciones marcha a la histórica plaza de nuestra patria, no para pedir independencia o soberanía del pueblo, sino para pedir que suban los castigos y rebajen sus impuestos, para poder seguir disfrutando en el marco de la impunidad social, el derecho a decir y hacer hijoputeces.


Hernán Jaureguiber - Bernardo Alberte

2 comentarios:

  1. Y hablando del tema, publicado el día de hoy en el Diario Olé:


    Reportero: -¿Te acostumbraste a no poder ir a un boliche porque hay fotógrafos haciéndote guardia o ya te da lo mismo?

    Fabbiani: -Tienen que empezar a matar a los políticos y no a mí. Después del partido contra San Lorenzo me emepzaron a dar a mí y creo que la gente se tiene que fijar en cómo está el país, en la inseguridad...

    R: -¿Ahora no vas a decir que estás de acuerdo con Susana Giménez?

    F: -Sí, para mí, es como dijo Susana: el que mata tiene que morir. ¿Por qué hay que recuperar a una persona cuando te saca a un familiar? Ojalá que nunca me pase, pero hay que estar en ese lugar, eh. Por eso, digo que cuando se empezó a hablar de esas cosas, más salía yo en la tele: si Fabbiani estaba gordo, si bajaba dos kilos o subía cuatro... Y hay que ver la realidad del país y no si yo voy a Esperanto. Porque estamos mal, hay mucha gente pasando hambre y no es justo que en un país tan rico estemos sufriendo de esa manera.

    R: -Pero...

    F: -Este es un ambiente lindo pero hay mucha mierda y buscan un problema para escracharte y hacerte quedar mal adelante de todos. Sé lo que hago. Y sé que el día de mañana quiero vivir patas para arriba y no trabajar de remisero.


    Ahora sí, de verdad doy gracias que no hayas venido a Vélez, resentido de mierda.

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno el artículo, y de Fabbiani.. mirá, con todas las falencias de los futbolistas en cuanto a oratoria y vacío de ideas, sin embargo se les da prensa como a casi nadie.
    Con respecto a mi blog, lo que quise decir en cuanto a si creo en la Verdad y la Justicia, va más allá de el Poder Judicial, sino que recae en un debate filosófico dentro mío que escapa por el momento a lo que puedo comunicar por escrito, todavía son meras sensaciones y alguna que otra oración aislada.
    Y sí, podremos diferir en muchas cosas, pero obviamente estamos de acuerdo en muchas otras.

    Beso Facu.

    (pasado mañana me convierto en universitaria)

    ResponderEliminar

¿Dónde estabas el domingo 12 de Septiembre a las 15:30?